miércoles, 5 de junio de 2013

Lo fantástico en Adolfo Bioy Casares

La literatura de Adolfo Bioy Casares constituye uno de los ejemplos más resaltantes de la literatura fantástica en el contexto hispanoamericano. Una prosa que combina lo elegante y lo audaz, cuyas tramas se enraízan en la realidad para luego buscar lo onírico, lo salvajemente prodigioso.
            Una de las maestrías de este importante escritor argentino, viene a ser la eficacia con la que va tensando los hilos narrativos en cada una de sus historias. En efecto, sus cuentos tienen la particularidad de explorar las infinitas posibilidades que ofrece la literatura.
En la Invención de Morel, uno de sus relatos más conocidos, podemos apreciar, además de la maestría en el uso del lenguaje literario, un enfoque que para la época que fue publicada trascendió los territorios de lo escrito hasta ese entonces, pues supuso un hito de lo fantástico, impregnado a su vez, por la psicología de los personajes, y de acuerdo a la opinión de algunos críticos y escritores, con cierto contenido de la realidad social.
Tal vez muchos conocen a Bioy Casares como uno de los amigos literarios del gran Jorge Luis Borges, pues ambos tuvieron una gran amistad, y en muchos casos, recorrieron juntos el camino literario que la vida les deparó. En tal sentido, Borges, en el prologo de la mencionada obra de Bioy Casares, señala: “En español son infrecuentes y aún rarísimas las obras de imaginación razonada. Los clásicos ejercieron la alegoría, las exageraciones de la sátira y, alguna vez, la mera incoherencia verbal.” Más adelante agrega, “La invención de Morel (cuya título alude filialmente a otro inventor isleño, a Moreau) traslada a nuestras tierras y a nuestro idioma un género nuevo.” 
 Ciertamente, cuando Borges alude a la “imaginación razonada” al referirse a la obra de Adolfo Bioy Casares, está refiriéndose a una de las características más importantes de su literatura. Con el fin de encontrar las respuestas o explicaciones a los enigmas de la vida, Bioy Casares,  acude a lo fantástico pero siempre como alternativa, reconstruyendo o recreando la realidad, iluminando los espacios de la incertidumbre que acompañan en su devenir al hombre contemporáneo

domingo, 2 de junio de 2013

Alienígenas en el Táchira

El campo de la literatura suele ser inconmensurable. Nada puede escapar a su influjo. Todo lo que nos rodea, lo que nos acontece es en sí potencial materia prima para el mundo de las letras. Desde las tragedias griegas, pasando por la literatura medieval, moderna, hasta nuestros días, las grandes obras literarias surgen con el propósito de abrir nuevas sendas; rutas inextricables, pero al mismo tiempo, de infinita transparencia y fulgor.
En este orden de ideas, la literatura de ciencia-ficción, se nos presenta como uno de los tentáculos más complejos y curiosos del arte de la palabra en general. Son muchos los escritores, que desde unos doscientos años atrás, vienen trabajando, ora tímidamente, ora con garra y audacia, los vericuetos de tan singular y reciente rostro del arte de narrar.
En nuestro país, uno que otro escritor se ha sumergido en tan maravilloso lago. Salvador Garmendia, se cuenta entre ellos. Más allá de estos importantes antecedentes, un grupo variopinto de escritores tachirenses se ha trazado una meta: escribir ciencia ficción. 
 En tal sentido, se llevó a cabo el pasado sábado, en la sala azul de las instalaciones de la Dirección de Cultura del estado Táchira, el primer encuentro del tercer tipo. Forjadores de la palabra con ojos asombrados se adentraron al mundo de los alienígenas, de los robots, los androides, los cybors. Se indagó en cuanto a la posibilidad de la existencia de seres interplanetarios; de sociedades secretas.   
Se especuló, asimismo, acerca de lo que pudiera considerarse materia prima para tejer relatos o novelas, cuya temática refleje ese mundo futurista, de máquinas inimaginables, invasiones extraterrestres, o la coexistencia de mundos o dimensiones paralelas.Teniendo como referente el mundo del séptimo arte, se consideraron algunos títulos, algunos textos llevados a la pantalla de manera acertada. 
De igual modo, se compartieron conocimientos metaliterarios que pudieran ser claves al momento de erigir lo que se puede llamar la ciencia ficción tachirense. Esperamos que nuestro estado Táchira sea pionero, en el ámbito nacional, en esta avanzada artística. El recurso humano existe. Las ganas también.      


viernes, 31 de mayo de 2013

La novela negra venezolana

Hace algunos días, escritores y periodistas se reunieron en el marco del festival del libro de Chacao para hablar de un género que poco a poco va tomando auge en el país: la novela negra. Específicamente, dieron a conocer sus experiencias al momento de abordar este tipo de narrativa, dentro de la colección Vértigo de la editorial venezolana Ediciones B, dirigida por la escritora Mónica Montañés.
            Entre los participantes, cabe destacar la presencia de algunos periodistas que cubren o han sido redactores de la fuente de sucesos en diversos diarios del país. Tal es el caso de María Isoliett Iglesias, periodista del diario El Universal, quien se estrena como autora del género con la novela “Me tiraste a la hembra pal piso”, en donde, de acuerdo con sus palabras, trata del secuestro de una miss, con todo lo que ello comporta es una sociedad de “misses” como la nuestra.
            Entre los escritores consagrados que quisieron sumarse a este proyecto, encontramos a Eloi Yagüe (1957), con el título “Amantes letales”, el cual terminé de leer hace algunos días. En primer lugar debo decir que la novela está escrita con un lenguaje sugerente pero sencillo a la vez. Trata de un policía, una psicóloga, y una prostituta, que desnudan sus más profundos deseos e inapetencias, pero también sus frustraciones, en medio del caos y la hipocresía de una sociedad de doble cara, superflua y feroz.
            En cuanto al policía, un hombre que sobrepasa los cuarenta años, y que encuentra el amor en una mujer joven y despampanante, que desempeña el oficio más viejo del mundo para costearse los estudios y atender a su hijo, es una persona solitaria, cuyos días se reparten entre el trabajo y el trago, hasta que encuentra en Araira (la joven prostituta), una nueva perspectiva, que desata toda una vorágine en su existencia.
            Otro de los personajes importantes de Amantes letales es la doctora en psicología Andrea Lina, una profesional joven y brillante, que no obstante, por azares del destino, descubre una parte que había ocultado de su intimidad.
            Una novela actual, donde se plantean de manera subrepticia o directa los problemas y los avatares de la sociedad venezolana de las últimas décadas, la corrupción, la mentira, el lado oscuro del alma, la fragilidad de los sentimientos.
            Estas relaciones fragorosas y letales se intensifican en escenarios de la noche caraqueña, la sexualidad desenfrenada de una urbe que parece no dormir. Esa cara lasciva que de una u otra manera, forma parte de nuestra psique, que nos involucra y nos relaciona sin escapatoria posible.
            La colección Vértigo, viene a ser un carburante de vital importancia en la proyección de la novela negra venezolana, la cual, de acuerdo con muchos críticos, viene despuntando en la narrativa contemporánea del país. En este sentido cabría recordar, “4 crímenes 4 poderes” de Fermín Mármol León, que sin ser una obra literaria de factura, constituye un antecedente infaltable de este género, que ha venido evolucionando progresivamente, tanto en autores como en público en general. (En la gráfica, María Isoliett Iglesias, periodista y autora de la colección Vérigo)
          

martes, 12 de febrero de 2013

La literatura de Marianne Díaz Hernández



En los últimos años, la literatura venezolana ha tenido un repunte significativo en lo que respecta al gran número de publicaciones, auspiciadas tanto por entes públicos, como por empresas o asociaciones de carácter privado. En este sentido, gran cantidad de escritores han visto concretada una de sus metas, como lo es la publicación de sus obras.
            En este universo de nuevos talentos de la literatura venezolana, encontramos a la joven escritora Marianne Díaz Hernández, quien en su libro Aviones de papel se presenta en la escena nacional e internacional, como una narradora en toda la extensión de la palabra, cuyo lenguaje preciso y elegante, nos traza historias breves pero al mismo tiempo cargadas de profunda humanidad.
            El mencionado libro fue publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana, en el año 2011. Este pequeño tomo consta de siete relatos, en donde se nos presentan personajes cotidianos, cuyas vidas son atravesadas por diversas circunstancias, que éstos intentan sobreponer con valentía, con resignación.
            Los cuentos que nos presenta esta joven escritora en dicha publicación son: Como andar en bicicleta, El negocio, Hotel, Exceso de equipaje, Oficio de abogado, Algo muy grave está por suceder y Aviones de papel. En cuanto a los elementos o características de estas narraciones es preciso indicar que son relatos que atrapan al lector debido a lo acertado de su estructura y al manejo magnífico que hace Díaz Hernández de cada uno de los elementos literarios, que los insuflan de un alto poder de persuasión.
            Cada relato es un mundo en sí mismo, donde Díaz Hernández nos sorprende gratamente, haciéndonos testigos de la pequeña epopeya de unos seres ricos en matices y tocados de gran humanidad. Así pues, en Como andar en bicicleta, un joven rememora un amor de su adolescencia, luego la pasar de los años, se encuentra con la misma mujer en un aeropuerto lejano, sus vidas se cruzan, reactivándose en el protagonista la lánguida emoción que en otrora palpitara en su alma. Otro de los cuentos que me llamó la atención, sobremanera, Exceso de equipaje, cuya trama se centra en una especie de promesa que se hacen dos amantes de encontrarse en diferentes partes del mundo, encuentros furtivos en hoteles de un continente y otro, la incertidumbre del próximo encuentro, la sensación de que viven realmente cada vez que se encuentran como viajeros sin rumbo fijo en esas cuatro paredes.
            El cuento Aviones de papel, que le da el título al tomo, nos encontramos con dos seres marcados por la desolación y la tristeza, sin embargo, los sueños de un niño parecen iluminar ese espacio, en que el abandono paterno y la pobreza, en algunos casos, son apenas una anécdota y los aviones de papel cruzan el cielo de un futuro mejor.
            Marianne Díaz Hernández nació en Altagracia de Orituco, en 1985. Es Abogada. Ha sido coordinadora de la Sociedad Cultural y Literaria Torres de Ficciones y dirigió la revista digital Ficciones. En 2008 ganó el concurso para autores inéditos de Monte Ávila Editores con su libro Cuentos en el espejo. Cuentos suyos han sido traducidos al inglés, el francés y al esloveno.                          

La literatura de Javier Cercas



En el año 2003 se estrenó en España «Soldados de Salamina», una película inspirada en un hecho suscitado en los últimos días de la guerra civil de la península ibérica. La historia trata, concretamente, de un fusilamiento en masa, en donde sale salvo un escritor llamado Rafael Sánchez Mazas. De acuerdo con la historia, Sánchez Mazas, un hombre de letras y fundador de la Falange, quienes apoyaban a los franquistas, es apresado por tropas republicanas, purgando prisión en una provincia fronteriza con Francia.
            A finales de la guerra, los líderes de la milicia republicana, deciden fusilar a los prisioneros franquistas, entre esos al mencionado escritor. No obstante, a pesar de que sus ropas fueron alcanzadas por las balas, de manera milagrosa Rafael Sánchez Mazas sale ileso. Inmediatamente, huye hacia un bosque cercano. Algunos milicianos hacen un “barrido de la zona” en busca de probables prisioneros que hayan podido escapar de la acción. Es entonces cuando, en medio de los matorrales, un soldado republicano descubre a Sánchez Mazas y lo encañona. Los dos hombres se miran a los ojos. Cuando le preguntan al soldado que si ha encontrado algo o a alguien éste dice que no. Sánchez Mazas jamás olvidaría aquel gesto de ese soldado anónimo, quien le perdonó la vida.
            La película es una adaptación de un libro homónimo del escritor español Javier Cercas, que fue publicado en el año 2001 y que de inmediato acaparó la atención de la crítica especializada, así como del público en general. De este libro, el Premio Nobel 2010, Mario Vargas Llosa, comentó en su momento que era “un libro magnífico….Uno de los mejores que he leído en mucho tiempo.”
            Y es que la calidad literaria demostrada por Cercas en sus primeros libros alcanzó en Soldados de Salamina su máxima expresión. Con una prosa fluida y un manejo eficiente y magnífico de los recursos literarios, Javier Cercas construye un relato sólido, transparente y humano, de un momento terrible pero al mismo tiempo crucial de la historia española contemporánea. Excelente película; maravillosa obra literaria.
            Javier Cercas nació en Ibahernando, Cáceres, en 1962. Hasta el momento ha publicado cinco novelas, y algunos libros de relatos, que lo convierten en uno de los autores españoles más importantes de las últimas dos décadas. Sus libros han sido traducidos a más de 20 idiomas. Por otra parte, ha recibido diversos premios tanto en España como en países como Francia, Estados Unidos y varios países latinoamericanos.
            Entre sus obras destacan además de Soldados de Salamina, El Móvil (1987), El inquilino (1989), El vientre de la ballena (1997), La velocidad de la luz (2005), Anatomía de un instante (2009) y Las leyes de la frontera (2012). Asimismo, Cercas ha publicado ensayos y artículos de opinión en diversos diarios de España y el mundo.  

viernes, 27 de julio de 2012

¿Pruebas de revisión?


De acuerdo con una información publicada en un importante rotativo de publicación nacional, durante el presente año escolar, aumentó la cantidad de estudiantes que han debido presentar las pruebas de revisión, antes llamadas de “reparación”, a fin de salvar el año escolar. En tal sentido, indica el reportaje, que ahora no sólo se presentan exámenes de Química, Inglés o Matemática, sino de materias como Castellano, Cooperativismo o Educación Física, con lo cual el dolor de cabeza de las “tres Marías” es cosa del pasado.
            La lectura de dicha nota de prensa me hizo reflexionar acerca del grado de dificultad, o de “exigencia”, si se puede acuñar el término, del sistema educativo venezolano. Ahora bien, debemos conceptualizar dicha palabra. Creo que la exigencia, en el contexto educativo, nada tiene que ver con la cantidad de tareas o asignaciones que el estudiante deba realizar, o que el docente se diriga a los jóvenes a su cargo como si de un regimiento militar se tratara.
            La exigencia a la que me refiero, se fundamenta en que el docente proponga actividades que impliquen el desarrollo de las competencias básicas de los alumnos, en los ámbitos conceptuales, procedimentales o actitudinales. Enseñarlos a investigar, a indagar, a hipotetizar sobre temas diversos; acompañarlos en el desarrollo de sus habilidades motoras, de sus capacidades; orientarlos en el desarrollo de sus valores, de sus puntos de vista frente al mundo  que les ha tocado vivir.
            Ahora bien, si analizamos el sistema educativo venezolano, desde esta perspectiva, llegaremos a la conclusión de que si bien en muchas instituciones esto se intente aplicar, con algún éxito, en la mayoría de los casos, todas estas intenciones no pasan de ser una planificación que llena todos los formalismos pero que no se concreta en el día a día de la escuela. Lo de las pruebas de revisión forma parte de esta maraña de elementos que actúan en contra del verdadero cambio que amerita el sistema educativo en Venezuela.
            De hecho, muchos docentes coinciden en afirmar que estas pruebas no deberían existir, pues es contradictorio que en teoría se exponga la necesidad de desarrollar competencias en todo un año escolar, y algunos alumnos puedan aprobar una asignatura presentando una prueba en donde, en muchos casos, solo se pueden someter a juicio competencias de carácter conceptual.
            Por su parte, muchos estudiantes explican que es una injusticia que algunas personas pasen las materias presentando solo un examen, mientras que la gran mayoría ha tenido que prepararse arduamente durante todo un año escolar. La controversia gira en torno a estas pruebas de revisión, que aunque puedan ser un mecanismo de salvación para algunos, determina uno de los factores que habría que analizar con detenimiento, si de mejorar el sistema educativo se trata.